lunes, 1 de junio de 2015

#hacetecargo




Encontré circulando en las redes sociales una frase que cito textual
“Para decir ni una menos hay que dejar de criar princesas indefensas y machitos violentos”
haciendo referencia a los últimos femicidios (conocidos) de Argentina, y como transmitía de alguna manera la idea que tengo la compartí en mi biografía personal. Me pareció interesante que alguien ponga un poco de coherencia a la cosa.
No es que las marchas no funcionen o no sirvan, creo que son necesarias para indicarle a los gobernantes que hemos elegido, cuál es la postura que tenemos como ciudadanos frente a las circunstancias, demandar herramientas legales que amparen y políticas educativas que respodan… Pero esto ir a una marcha (en el mejor de los casos) o  postear la imagen Enriqueta (el personaje de  Liniers,  un creativo y reconocido historietista argentino) levantando el puño,  a la voz de ni una menos, no resuelve la situación.  De hecho, ni siquiera lo va a resolver un sistema penal más estricto o que se hable de la no-violencia de género en las escuelas… Está bien que todo esto se haga. Suma. Pero no resuelve.
Porque estamos demandando respuesta para el síntoma y no buscando las causas…   

Las creencias y conductas que se adoptan y se naturalizan en los primeros años de vida, producto no del discurso, sino del ejemplo, son para toda la vida, y si bien se pueden cambiar, cuestionándolas y poniéndose en ello,  ya sabemos los adultos cuán difícil es cambiar un hábito o un prejuicio.  A un reconocido científico y filósofo del siglo pasado se le atribuye esta frase “es más fácil desintegran un átomo que un prejuicio”, y Einstein sabía de átomos y de prejuicios.
La solución  -para variar- está en la educación, en el desarrollo, en la crianza... Porque podemos  hacer marchas, postear fotos y flyers que reclamen ni una menos, podemos –como sociedad- hablar más de lo que no habría que hacer y penalizar con más rigor… Pero no seamos ingenuos, mientras sigamos –los adultos- sosteniendo un sistema patriarcal va a seguir habiendo violencia porque el sistema patriarcal es una estructura verticalista a favor del hombre. Y podemos condenar a los que violentan atentando contra la vida de una mujer, pero a ellos los crió el sistema que seguimos amparando con los gestos y devenires cotidianos.

¿Cómo dejar de educar “princesas indefensas y machitos violentos”? ¿Cómo dejar de educar en la sumisión? ¿Cómo dejar de educar en la violencia? ¿Cómo dejar de darle continuidad a una estructura patriarcal?
No viviendo en ella.  Porque nada disminuye tanto como aquello que no aceptamos en nuestras vidas.
-No siendo una mamá sumisa, no quedándote en el lugar de víctima, no justificando la violencia que se ejerce sobre vos, ni sobre tus hijos.
-No siendo un papá autoritario. No mandando a lavar los platos a una mujer que maneja un auto. No viendo pornografía aunque la pasen a las nueve de la noche en un programa de consumo masivo.  
-No acercando juguetes violentos ni amparando el sexismo en los juegos. Porque no hay muñecas para nenas y pelotas para nenes. Hay muñecas y hay pelotas… Sos vos quien decide qué regalar a cada uno.
-No respondiendo con violencia ni con autoritarismo frente a lo que no nos gusta.

En otras palabras:
Dejando claro que la violencia está mal sin importar quien la empieza; que la sumisión está mal sin importar el género; que las diferencias forman parte de la vida y que aceptarlas nos enriquece a todos; que lo que está mal, está mal sin importar si lo hace tu mamá tu profesor o un amigo.
Dejando claro además que  lo que está mal, no tiene por qué quedar así, pero que depende de cada uno no inmovilizarnos, no comprarnos el rol de víctimas.

Se educa (se cría, se desarrolla en el otro ) a través del ejemplo:
Si tus hijos ven que no trabajas porque papá no quiere…
Si papá levanta la voz, y no vuela una mosca
Si los hijos no pueden más que acatar órdenes sobre temas que no se discuten, ni se charlan, ni se explican…
Si tu nene es maricón porque e juega con una muñeca…
Si ser maricón es un insulto…
Si tu nena es una machona porque juega a la pelota…
Si les regalás armas y matar es un juego…
Si les sentás a jugar a los jueguitos y matar suma puntos…
Si tus alumnos tienen que trabajar con pares del mismo sexo…
Si le explicás a la nena que él le tira el pelo porque gusta de ella, y que lo tiene que aceptar..
Si los nenes no lloran, porque no tienen que tener sentimientos…
Si las nenas no lideran,  porque no las va a querer nadie
Si los nenes no se arreglan frente al espejo, porque eso es cosa de minas…  
Si las nenas no pelean, porque tienen que esperar que alguien las rescate…
Entonces no tiene mucho sentido que saques una pancarta una vez en tu vida, diciendo ni una menos… Porque estás contribuyendo aunque no quieras (y estoy segura que no querés), a un sistema sexista. A una estructura que limita las posibilidades de los unos y las otras de acuerdo a la forma de los genitales.

No va a haber ni una menos, cuando te ocupes que en tu entorno no se reproduzca esta conducta ni en el más mínimo gesto, empezando por vos,  seas hombre o seas mujer.
No va a haber ni una menos, cuando todos (o una crítica mayoría) nos hagamos cargo de cambiar las cosas en lo cotidiano.
Así que si querés que las cosas cambien, además de ir a la marcha, además de postear frases en las redes sociales: hacete cargo.  



Post data: A los hombres todavía los criamos casi exclusivamente las mujeres. Si hay violencia, es probable que  los estemos educado en la aceptación y naturalización de esa violencia.  


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